martes, 2 de agosto de 2016

Vigésima etapa: más de lo mismo

Llevamos tres años -y vamos a por el cuarto- dando buena cuenta de lo que disfrutamos nuestro Otro Camino, pero hay que reconocer que estas dos primeras etapas han sido duras. No por su intensidad, sino por la monotonía de ir en fila por interminables rectas y pegados a la carretera. 


Pero fieles a nuestra aventura, abandonábamos San Martín del Camino al tiempo que comenzaba a asomar el sol. Por cierto, con una peculiar pintada despidiéndonos a la puerta del albergue y que no habíamos visto el día anterior: menos mal! 


El desayuno había sido escaso, así que la parada en Hospital de Órbigo, a unos 7 kilómetros, ha sido obligada. Con las pilas cargadas se ha disfrutado más el paso por el impresionante puente medieval del Paso Honroso y, sobre todo, nos ha permitido aguantar del tirón hasta la meta de hoy: Astorga.



Por el camino, lo dicho, más de lo mismo. Paisaje monótono, cine, deportes... Hoy, además de repasar los Óscar a la mejor película desde 1970, ha habido innovación: Dani ha pinchado en el móvil unas cuantas bandas sonoras a ver si adivinábamos de qué pelis eran. Obviando el detalle de que todas eran para cinéfilos avanzados, si no llega a ser por los cientos de camiones y coches que pasan por la N120 lo habíamos clavado... Qué ruido!! 

Pero bueno, como siempre, la meta tiene su recompensa. Y hoy especialmente, ya que en Astorga nos esperaba Vanesa, compañera de trabajo de Manu, que junto a sus padres, nos han abierto las puertas de su casa de par en par para darnos cama y un riquísimo cocido maragato (de esto último no veréis fotos, porque aunque hubiese más de 30 grados, ahí íbamos a estar a fotitos, con esos platazos). Después de ver algunas cosas que pasan últimamente, uno se reconcilia con este mundo al conocer a gente tan simpática, amable y acogedora. Muchísimas gracias, de verdad. Y con una anfitriona astorgana, no hemos dejado escapar la ocasión de conocer parte del rico patrimonio de la ciudad, sin perdonar, como no puede ser de otra forma en El Otro Camino, el ratito de terraceo.




Y ahora que hablo de cosas ricas, no se lo digáis a nadie, pero corre el rumor de que la madre de Vanesa, además del riquísimo cocido, ha preparado también un bizcocho para el desayuno... Hasta mañana!! 


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