sábado, 6 de agosto de 2016

Vigesimoquinta etapa. Suenan las gaitas gallegas en nuestra despedida del Camino

O Cebreiro ha sido final de etapa este año en El Camino. Un broche de oro para despedirnos hasta el año que viene, que será el último para nosotros.

Sólo han sido 12 km. (y otros 4.5 hasta Pedrafita para coger el bus de regreso a Ponferrada) ¡ pero qué 12 km ! El Alpe D'Huez del Camino, pero lo hemos subido formidablemente.

Antes despedíamos de Vega de Valcarce donde nos quedamos relajadamente el día anterior, acercándonos a la verbena de sus fiestas. Madrugamos, y en a penas 3 horas ya coronamos el alto a 1.300 metros.

Se hizo de rogar pero la entrada en Galicia ha sido de lo más emocionante de todo el Camino de Santiago recorrido. Un monolito muy cerca de meta anunciaba tierras gallegas y fue entonces cuando valoramos todo lo que significa vivir en Castilla y León. Una comunidad autónoma que la iniciamos andando hace 2 años , en Redecilla del Camino (Burgos), que en su estreno más oriental tiene acento aragonés y en la etapa de ayer hablaba gallego al abandonar el Bierzo.

O Cebrerio bien merece el esfuerzo. La Villa no puede ser más singular, más auténtica, más galega.

Han sido 7 etapas repletas de anécdotas, de buenas caminatas pero sobre todo de etapas impregnadas del espíritu del "otro camino". Atrás dejamos a nuevos compañeros de viaje: A la pareja de coreanos de "Gran Torino", a la pareja de mirandesas, al grupo de italianos rompecorazones, a la irlandesa de la curva, al alemán sin canillas, a la pareja de novios, a Sarah, la francesa de Nueva Caledonia... y muchos más.

El año próximo si todo va bien, llegaremos a Santiago. El año próximo será apoteósico.

Pd. Un año más logramos venir con un kilo más de los que llevábamos encima ¡ El otro camino !









viernes, 5 de agosto de 2016

Vigésimo cuarta etapa: ajustando distancias

Después del día que tuvimos ayer con 32 kilometrazos, como dice Raúl, parecía un poco locura hacer otros 32 desde Villafranca del Bierzo hasta O Cebreiro con su correspondiente subida, así que como en 'En el Otro Camino' hay de todo menos prisas, nos hemos inventado una etapa de transición/recuperación: 18 kilometritos -de los de toda la vida- con parada intermedia en Vega de Valcarce.


Salida temprana, pero más tardía de lo habitual, de Villafranca del Bierzo. Travesía suave por varios pueblos y paralela a la antigua N-VI sin mayor dificultad, salvo algunas emergencias que siempre surgen, pero lo bueno del Camino es que siempre hay de todo a mano:


Y con tanto tiempo por delante como teníamos hoy (a las 11:30 ya estábamos en Vega de Valcarce) pues hemos podido poner más esmero aún en esos pequeños detalles que tanto nos gustan: dar cuenta a un queso que hemos comprado en una quesería local acompañado de un buen tinto Mencía de El Bierzo, refrescarnos en la playa fluvial del pueblo, que aunque escasa de agua, lo ha suplido el hinchable cortesía del Ayuntamiento con motivo de las fiestas patronales y alguna que otra "actividad extraescolar".



Tanto era el tiempo que nos quedaba, que hasta nos ha dado por otra novedad en estos años de Camino: cocinar en el albergue. Eso sí, el menú acorde al espíritu de la expedición: filetes de ternera para comer, hamburguesa para cenar! Raúl lo ha disimulado estupendamente con una manzanita de 'sanete' de postre.





La verdad es que el día ha cundido y hemos podido recuperar lo suficiente para afrontar mañana la que dicen es la peor etapa, la subida a O Cebreiro. Además tocará madrugar bastante, porque vamos justos para la combinación de transportes que tenemos que hacer para la vuelta a casa. A por ello!

jueves, 4 de agosto de 2016

Vigésimo tercera etapa: el Camino interminable


 Sin lugar a dudas la etapa más difícil de mi vida hasta ahora dejando por detrás la de Larrasoaña-Viana, 32 kilometrazos interminables con todo tipo de dificultades y menos mal que estaba nublado el día.

Hemos pasado por Ponferrada y su Castillo Templario para después desayunar allí y poner rumbo a Cacabelos.

Una queja he de decir, pasando Cacabelos, la subida que el camino va por la carretera que hagan el favor de señalizar bien el Camino normal...
Porque hemos seguido flechas verdes y "amarillas" y nos hemos hecho 2 kilómetros adicionales como gilipollas.

Una vez llegados al destino fijado (Villafranca del Bierzo) a hora tardía por éste incidente, nos hemos metido un buen botillo de los "de toda la vida" como dice el comentarista de NBA+ Guillermo Giménez, menos Manuel que se ha metido un pollito de corral que tenía buena pinta aún sin pimentón.

Después de darnos ese homenaje yo me he ido al albergue Leo porque estaba que me dolía todo, donde estamos hospedados, muy TOP por cierto.
Pepito Piscinas (Dani) ha decidido seguir con el movimiento y los demás chicos están bien.
Mañana nos tocará buena subida pero dado mi lamentable estado no haremos más de 20 km.


Y ahora voy a abrir a Don Potolo y Futbolin que les han cerrado el albergue....XD


















miércoles, 3 de agosto de 2016

Vigésimosegunda etapa: de La Maragatería a El Bierzo pasando por la Cruz del Ferro

Hoy hemos cruzado el ecuador de nuestro cuarto año de Camino, enteros y con fuerzas renovadas después de una tarde-noche de descanso en Rabanal del Camino, nuestro último fin de etapa en la comarca de La Maragatería.

Así, nos despedíamos del albergue La Senda de Rabanal pasadas las siete de la mañana para adentrarnos en la ascensión a Foncebadón.


Fue acertada la decisión que tomamos ayer de dejar este esfuerzo para el comienzo de la nueva etapa, aunque nos obligase a alargar más la de hoy y no poder finalizarla en Ponferrada como teníamos previsto.

Tras atravesar el citado Foncebadón, uno de los pueblos a más altitud de todo el Camino (casi 1.500 metros), hemos alcanzado la Cruz del Ferro, uno de los hitos más icónicos de toda la ruta -que marca la frontera entre La Maragatería y El Bierzo- y, que según varios historiadores, tiene su origen en la época en la que los Celtas ocupaban la zona. La tradición dicta que se debe tirar una piedra de espaldas a la Cruz, como petición de buena suerte y así lo he hecho.


Tras unos metros de nueva subida, nos hemos dispuesto a afrontar el tramo más duro de lo que llevamos de ruta, el descenso hacia la cuenca de la comarca berciana. Han sido quince kilómetros de unos paisajes fascinantes y algo más verdes, pero también bastante duros que he superado gracias al buen uso de los palos de apoyo.

A mitad del descenso hemos llegado a El Acebo, bonito pueblo cuyo detalle curioso está en los bocadillos rebozados que sirven en su mesón y de los que hemos dado buena cuenta.


Siguiendo con el descenso, la dureza ha hecho mella y la peor parte se la han llevado Daniel, con sus molestias en la rodilla, y Raúl, con problemáticas varias que le han provocado otras tantas secuelas que ha superado, no sin esfuerzo, para llegar en el final de etapa a un pueblo que nos ha sorprendido gratamente.

Molinaseca lo tiene casi todo, historia, ambiente, ocio y, sobre todo, una fantástica zona de recreo en la orilla del río  con su Puente de los Peregrinos como acompañante de lujo. El cansancio del Camino se quita con un refrescante baño y una siestecita en la concurrida zona verde.


La tarde se ha complementado con la, ya clásica, sesión de terraceo, un breve paseo por el pueblo y la vuelta al albergue de Santa Marina, cuya única desventaja es que está a las afueras.

Mañana se nos plantea la disyuntiva de conformarnos con arribar a Cacavelo o hacer un esfuerzo adicional y alcanzar Vilafranca del Bierzo. Lo veremos...











martes, 2 de agosto de 2016

Vigésimoprimera etapa: nos adentramos en los Montes de León

Hay momentos a lo largo del Camino que te marcan. Sobre todo cuando se trata de despedir a personas que en muy poco tiempo han significado mucho.  Me refiero a la familia de Vanesa de la que nos despedimos ayer de Astorga. No se puede ser tan buen afitriones, hospitalarios y genererosos.

Dejando Astorga atrás, también lo hacíamos con uno de los nuestros, Raúl. Va algo perjudicado de los pies y hoy ha no ha podido mantener un buen ritmo lo que nos ha impedido llegar a Foncebadón, quedándonos en una agradable villa previa, Rabanal del Camino. La elección del albergue ha sido un acierto. Limpio, trato agradable y habitación para los cuatro. Perfecto.

Antes, en El Ganso hemos repuesto fuerzas almorzando un bizcocho casero que la madre de Vanesa insistió en que nos lleváramos. Después hemos continuando con nuestro repaso cinéfilo hoy especialmente dedicado a la saga de James Bond y el cine de acción de los 80 donde Manu le ha pegado un buen repaso a Raúl hasta que ha entrado el tío Dani claro. David mientras tanto ha aprovechado para desconectar y adelantarse un poco.

El no forzar demasiado por lo justo de fuerzas que iba Raúl nos ha permitido continuar con nuestro peculiar camino en el tiempo de descanso. Una buena comida en El Refugio, siesta, terraceo y una cena como Dios manda. 

Daimiel, Guillermo Jiménez y Fisher han protagonizado una tertulia de basket NBA en la que hemos definido al extremo el término "picaflor" para acabar valorando el escenario político ante la incertidumbre de lo que pasará después del verano. El albergue ha sido un acierto. Limpio, trato agradable y habitación para los cuatro. Perfecto.

Mañana nos espera la etapa más dura de las que hemos hecho hasta ahora este verano atravesando los Montes de León para irnos acercando a Ponferrada. 

Nada más por hoy amigas y amigos. Buenas noches.









Vigésima etapa: más de lo mismo

Llevamos tres años -y vamos a por el cuarto- dando buena cuenta de lo que disfrutamos nuestro Otro Camino, pero hay que reconocer que estas dos primeras etapas han sido duras. No por su intensidad, sino por la monotonía de ir en fila por interminables rectas y pegados a la carretera. 


Pero fieles a nuestra aventura, abandonábamos San Martín del Camino al tiempo que comenzaba a asomar el sol. Por cierto, con una peculiar pintada despidiéndonos a la puerta del albergue y que no habíamos visto el día anterior: menos mal! 


El desayuno había sido escaso, así que la parada en Hospital de Órbigo, a unos 7 kilómetros, ha sido obligada. Con las pilas cargadas se ha disfrutado más el paso por el impresionante puente medieval del Paso Honroso y, sobre todo, nos ha permitido aguantar del tirón hasta la meta de hoy: Astorga.



Por el camino, lo dicho, más de lo mismo. Paisaje monótono, cine, deportes... Hoy, además de repasar los Óscar a la mejor película desde 1970, ha habido innovación: Dani ha pinchado en el móvil unas cuantas bandas sonoras a ver si adivinábamos de qué pelis eran. Obviando el detalle de que todas eran para cinéfilos avanzados, si no llega a ser por los cientos de camiones y coches que pasan por la N120 lo habíamos clavado... Qué ruido!! 

Pero bueno, como siempre, la meta tiene su recompensa. Y hoy especialmente, ya que en Astorga nos esperaba Vanesa, compañera de trabajo de Manu, que junto a sus padres, nos han abierto las puertas de su casa de par en par para darnos cama y un riquísimo cocido maragato (de esto último no veréis fotos, porque aunque hubiese más de 30 grados, ahí íbamos a estar a fotitos, con esos platazos). Después de ver algunas cosas que pasan últimamente, uno se reconcilia con este mundo al conocer a gente tan simpática, amable y acogedora. Muchísimas gracias, de verdad. Y con una anfitriona astorgana, no hemos dejado escapar la ocasión de conocer parte del rico patrimonio de la ciudad, sin perdonar, como no puede ser de otra forma en El Otro Camino, el ratito de terraceo.




Y ahora que hablo de cosas ricas, no se lo digáis a nadie, pero corre el rumor de que la madre de Vanesa, además del riquísimo cocido, ha preparado también un bizcocho para el desayuno... Hasta mañana!! 


domingo, 31 de julio de 2016

Decimonovena etapa: León - San Martín del Camino

Hoy hemos realizado nuestra primera etapa de esta 4a temporada. León - San Martín del Camino.
Nos hemos alojado en el albergue Vieira y hemos tenido suerte, ya que nos ha tocado una habitación de cuatro, los que somos.

En cuanto al día. Nos ha hecho calor, pero no el que esperábamos, ya que ayer en León capital la temperatura llegó a 38 grados.
Hemos hecho nuestra habitual parada a mitad de camino en San Miguel del Camino, en un bar bastante recomendable pero que no recuerdo el nombre, eso sí estaba al lado de un viejo tarado y amargado que nos gritó: "os estáis cargando el Camino" por no contemplar las mierdas que había puesto en el edificio de al lado en la calle, en fin.

Una vez llegados a San Martín tras verlo de lejos en una de estas rectas largas interminables, nos hemos ido a comer al centro del pueblo, otro kilómetro de recta adicional, y hemos comido carne variada pero con la misma salsa donde lo mejor era el codillo que me metí...

A la tarde relax para aliviar heridas, cena a hora guiri tardía, es decir, a las 20:30, hablar por teléfono con nuestras respectivas compañeras sentimentales y ya encamados después de que Manuel se cargara involuntariamente un farolillo para lo que nos espera mañana, Astorga, donde no veremos ya continuos y abundantes campos de cultivo y se divisará más vegetación. Digo yo...

Buenas noches pitufos.