jueves, 14 de agosto de 2014

Décima etapa: ancha es Castilla...


Ayer, nos adentramos en nuestra tierra, Castilla, con la alegría de haber superado una parte importante de nuestro viaje y la expectación de aproximarnos con otros ojos a lugares bien conocidos.


La etapa de hoy ha discurrido a lo largo de casi 30 km que nos han llevado de Belorado a Agés, pasando por Villafranca Montes de Oca, el alto de La Pedraja y San Juan de Ortega.

Los primeros compases del día transcurrían con ligera preocupación ante la incógnita del rendimiento de Dani, que unía a sus problemas de rodilla, un fortuito corte en el talón. Recuerdo su exclamación tras el traspiés: "¡esto pasa por hacer el gilipollas!". No estoy seguro de si se refería al tropezón, a intentar tomar atajos o, directamente, a hacer el Camino... :)

Por suerte, y en parte gracias a un clima nublado ideal para caminar, todo ha ido bien y ha podido superar la etapa sin problemas a pesar de sus molestias y gracias a nuestra disminución puntual del ritmo de la marcha.

En el camino a Villafranca, sede episcopal hasta su traslado a Gamonal en 1075,
no ha habido incidencias destacables, pero sí las ya clásicas imitaciones de Raúl y el típico repaso a la retahíla de películas míticas de acción de los 80 y 90 con las que nos ha amenizado ese tramo inicial de 10 km.

Al llegar al pueblo, hemos repuesto fuerzas con un bocadito caliente de tortilla con chorizo y nos hemos dispuesto a subir al Alto de La Pedraja.

A destacar que justo al salir del pueblo hemos pasado por las ruinas de la Ermita de San Felices, donde dicen que está enterrado el fundador de Burgos, Diego Porcelos.

El ascenso no ha dado tregua y sólo se ha visto interrumpido por la llegada a un lugar emblemático: el pequeño monolito que recuerda a las decenas de personas fusiladas por sus ideas politicas y enterradas en fosas comunes entre el 36 y 39; algo que nunca más debe volver a pasar.




La monótona y larga caminata a través del cortafuegos principal nos ha llevado hasta San Juan de Ortega, donde nos esperaba Raúl, escapado en solitario desde el inicio del ascenso.

Una cerveza y una visita rápida a la Iglesia, en proceso de convertirse en centro cultural y albergue, ha servido de paréntesis antes de comenzar el tramo final de 4 km hasta Agés, en progresivo descenso, que hemos completado sin mayores problemas.




Tras alojarnos en el Albergue Municipal, regentado por nuestro compadre Pedro, hemos pasado una sobremesa y tarde completitas, en nuestro estilo. Dejo la tarea de describir los detalles al amigo Raúl porque seguro que lo va a bordar...

Mañana llegamos a Burgos y al final de nuestra segunda parte del viaje, una aventura corta pero intensa. Esto ya se nos empieza a dar bien...




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