domingo, 18 de agosto de 2013

Historias del Camino: Santiago, Camino y el museo de experiencias de Larrasoaña


Empezamos con el título de la entrada que, aunque no lo aparente, tiene su miga. ¿Qué relación creéis que tiene Camino con Santiago y con Larrasoaña? ¿Creéis que bromeó? Confiad en mi y trasladémonos a comienzos de la década de los treinta del pasado siglo.


Ésta es una historia que comienza con una pareja de enamorados que se casa y establece en el pueblecito de Larrasoaña en los años previos a la Guerra Civil. Su primer vástago nació el Día de Santiago por lo que estaba predestinado a llamarse con el nombre del Santo. Tan sólo unos años después nació su hermana, que con una mezcla de ilusión y afán de juego de palabras fue nombrada Camino.

Con los años el joven Santiago llegó a convertirse en alcalde y también hospitalero, tras reformar un antiguo edificio y convertirlo en el albergue municipal. Su buen trato, sabios consejos y la exclusiva cinta amarilla que entregaba a los peregrinos se convirtieron durante más de cuarenta años en un símbolo de la ruta Patrimonio de la Humanidad.

Hace unos años, debido a líos `de pueblo` de esos que no se aclaran ni con agua de manantial, fue jubilado de sus dos cargos. En cuarenta años de hospitalidad y trato `caminal` con miles de peregrinos no sólo recopiló vivencias, sino multitud de cariñosos recuerdos de países de todo el mundo.

Hoy en día, junto a su hermana Camino, Santiago Zubiri, de 81 años, regenta un nutrido museo alojado en la casa familiar situada enfrente de su querido albergue municipal, en el que recibió tantos presentes como sabios consejos y ayuda ofreció de manera desinteresada.

Ayer, con el atardecer, nos dirigíamos a recogernos al mismo hospicio que ahora regenta un joven en su veintena, cuando Camino, de la mano de Santiago, nos llamó desde las puertas de su casa. "¡Hola peregrinos!, ¿De dónde sois? ¿Queréis ver nuestro museo del Camino?"

Decididos, allá que fuimos y fuimos testigos de la historia viva formada por los pedacitos de esas experiencias peregrinas: decenas de libros de firmas, regalos legados en el momento de retomar la ruta o enviados a posteriori desde sus lugares de origen, fotografías que recorren varias décadas, firmas de personalidades famosas, tallados de madera y piedra, reconocimientos varios y un etcétera de tesoros de valor incalculable.

Camino nos reconocía que la memoria de su hermano Santiago ya no es la que era y que, a día de hoy, casi no dedica tiempo a catalogar los recuerdos que aún hoy sigue recibiendo y acumula en dos repletos armarios.

La visita terminó con una fotografía de los cuatro con el ilustre hospitalario, una rúbrica en el último tomo de firmas del registro y la sensación de que nuestra experiencia había sido tan gratificante como la que se reflejaba en los ojos de Santiago Zubiri al despedirnos agitando una mano mientras mantenía la otra entrelazada con la de su hermana Camino. Camino y Santiago, Camino de Santiago.





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